Hogar!
Hoy, mientras aterrizo en la ciudad que elegí como mi nuevo hogar, me encuentro en silencio, observando cómo el avión desciende lentamente hacia la tierra que hace algunos años era solo una idea en mi mente, un lugar lejano lleno de sueños, de promesas y de esperanzas. Al principio, este lugar me parecía un territorio distante, uno que solo conocía a través de relatos de otros, de videos de influencers que mostraban la ciudad como una tierra prometida, llena de oportunidades y logros. Y, sin embargo, hoy me doy cuenta de que no había sido consciente de cómo este lugar había comenzado a convertirse en algo mucho más profundo de lo que imaginé. Me lancé a este reto con mi equipaje y mi anhelo por un futuro mejor. Todo parecía ser tan simple como los relatos de quienes ya lo habían hecho antes. Pero la realidad se encargó de mostrarme que migrar tiene muchos matices, bastante diferentes de lo que había imaginado. Cuando llegué, me sentí profundamente sola, sentí una gran desprotección, tu...